El momento que todos esperaban ha llegado en La Promesa. Alonso, desesperado por salvar a su familia de la ruina, está a punto de cometer el peor error de su vida: aceptar la ayuda económica de Lorenzo. Sabe que, al hacerlo, quedará atado a él para siempre, pero la presión es insoportable. Cruz no deja de insistir en que la familia está al borde del colapso y que solo ese préstamo puede salvarlos. Con la cabeza llena de dudas, Alonso decide acudir a Rómulo en busca de consejo, pero ni siquiera el mayordomo puede darle una respuesta definitiva.
Al final, acorralado y sin opciones, Alonso se presenta en el despacho de Lorenzo y acepta el trato. Todo parece decidido. Lorenzo, con una sonrisa triunfal, desliza el contrato sobre la mesa. Alonso sostiene la pluma, listo para firmar… cuando, de repente, la puerta se abre de golpe.
Curro irrumpe con el rostro desencajado y la voz temblorosa de furia. “¡Deténgase ahora mismo!” grita, dejando a todos paralizados. Lorenzo intenta deshacerse de él con desdén, pero Curro no se deja intimidar. “Ese hombre no le está dando un préstamo, Alonso, le está tendiendo una trampa”.
El marqués, confundido, exige explicaciones. Es entonces cuando Curro saca un conjunto de documentos que demuestran que Lorenzo ya ha arruinado a otras familias de la nobleza con la misma estrategia. Alonso, al ver los nombres de antiguos conocidos caídos en desgracia, comprende la magnitud de la traición. Sin pensarlo dos veces, rompe el contrato en pedazos y expulsa a Lorenzo de La Promesa.
Pero cuando todo parece haberse calmado, Curro hace una última revelación que cambia todo: “No soy solo un adoptado, Alonso. Soy tu hijo”. Alonso queda completamente aturdido… ¿Cómo reaccionará ante esta impactante verdad?