Con el paso del tiempo, La Promesa se ha consolidado como una de las ficciones diarias más vistas y comentadas de nuestro país. No es casualidad: la serie no solo engancha por la intensidad de sus tramas, sino porque ha sabido crear un universo en el que cada personaje tiene un peso específico, un destino marcado por secretos, amores imposibles, traiciones y venganzas. Cada episodio abre nuevas heridas y siembra más incertidumbre, y lo cierto es que los espectadores sienten que están ante una producción que está marcando un antes y un después en el género de la ficción diaria en Televisión Española.
El jueves 28 de agosto, en el capítulo 663, los seguidores fueron testigos de un acontecimiento que cambió radicalmente el tono de la historia: el inesperado regreso de Lorenzo. Su vuelta al palacio ha tenido un efecto devastador, especialmente en Ángela y Curro, quienes se encuentran atrapados en una red de presiones, miedos y amenazas. El Capitán de la Mata, fiel a su carácter oscuro y vengativo, no tarda en manipular a los jóvenes con el fin de obligarles a confesar que él fue detenido por su culpa. La pregunta que flota en el aire es inevitable: si fue apresado, ¿cómo logró librarse de la cárcel? Esta incógnita, lejos de tranquilizar, alimenta todavía más la sensación de peligro.
Ante este nuevo panorama, el propio Marqués de Luján se ve obligado a tomar decisiones desesperadas. Movido por la necesidad de proteger a los suyos y evitar que el caos se adueñe del palacio, acude hasta la residencia del barón de Valladares. Allí, en un gesto que denota su desesperación, no duda en suplicarle un nuevo encuentro para negociar. Una vez más, la figura del barón se alza como una sombra amenazante capaz de inclinar la balanza en favor o en contra de la estabilidad de la familia Luján.
Mientras tanto, lejos de los conflictos políticos y estratégicos, hay otros personajes que viven sus propias tormentas emocionales. Cristóbal y Leocadia continúan sumergidos en su peligrosa aventura sentimental. Ambos disfrutan de la pasión y del secreto compartido, aunque la señora no tarda en descubrir que su hija sigue mostrando un interés creciente en cuestiones laborales que podrían desenmascararlos. La tensión crece, y Leocadia comprende que debe cortar de raíz esa curiosidad antes de que todo se descubra y sea demasiado tarde.
En la zona de servicio del palacio, las cocineras no logran ocultar la pesada carga de la culpa. El remordimiento las arrastra a confesar a Manuel un detalle comprometedor: le habían revelado a Toño que sabían que, en realidad, no estaba casado con Norberta. Este gesto, aunque aparentemente pequeño, abre la puerta a nuevas tensiones dentro del servicio y deja claro que la confianza es un lujo que pocos pueden permitirse en un lugar donde cada secreto puede convertirse en un arma.
El capítulo también ofreció uno de los momentos más esperados por los espectadores: el reencuentro entre Vera y Federico. La emoción contenida se hizo palpable cuando Federico, incapaz de seguir guardando silencio, decidió aprovechar la ocasión para interrogar a Vera sobre las decisiones que tomó en el pasado. Él nunca comprendió por qué ella dio un giro tan radical en su vida, un cambio que lo dejó marcado y lleno de dudas. Ahora, frente a frente, reclama esas respuestas que durante tanto tiempo se le han negado. Para Vera, cada palabra pronunciada es un intento de justificar su sacrificio, pero también una lucha por mantener en pie la imagen que ha construido de sí misma.
El avance del capítulo 664: nuevas amenazas y decisiones drásticas
En el episodio que se emite este viernes 29 de agosto, la tensión no se disipa; al contrario, aumenta. El barón de Valladares regresa al palacio con exigencias que ponen en riesgo todo el esfuerzo realizado por Martina y Catalina. Durante semanas, ambas han trabajado en abrir un camino de entendimiento, pero la actitud del barón amenaza con echar por tierra cada paso dado. Sin embargo, lejos de rendirse, logran convencerlo de quedarse en el palacio, lo que abre la puerta a una nueva negociación que podría redefinir el rumbo de los acontecimientos.
Adriano, por su parte, empieza a ocupar un papel que se revela como clave. Aunque las circunstancias lo empujan al centro de la trama, él sospecha que todo es parte de una cruel burla que lo coloca en una posición de vulnerabilidad. La desconfianza lo acompaña en cada movimiento, pues teme ser utilizado como una pieza de ajedrez en un juego que no controla.
En paralelo, Lorenzo intensifica su acoso psicológico sobre Curro. El Capitán de la Mata parece disfrutar de cada instante en el que logra doblegar al muchacho, y no hay indicios de que piense detenerse. Su objetivo es claro: destruirlo por completo, arrebatarle no solo la paz, sino también las pocas esperanzas que todavía conserva. Para Curro, resistir esta presión constante es una batalla diaria que lo va desgastando poco a poco, hasta el punto de plantearse soluciones extremas.
Conscientes del peligro que los acecha, Curro y Ángela toman la decisión más arriesgada de sus vidas: marcharse lejos del palacio. Ambos saben que solo así podrán salvarse del control asfixiante de Lorenzo. El plan es sencillo en apariencia, pero tremendamente complejo en la práctica. Escapar significa renunciar a todo lo que conocen, abandonar a las personas que aman y adentrarse en un futuro incierto. Sin embargo, la amenaza es tan grande que el riesgo parece la única salida posible.
¿Lograrán Curro y Ángela cumplir su objetivo antes de que sea demasiado tarde? ¿Conseguirán escapar de las garras del Capitán de la Mata, o la venganza de Lorenzo caerá sobre ellos con toda su fuerza?
Las respuestas, como siempre, solo se descubrirán en los próximos episodios de La Promesa. Una cosa es segura: cada capítulo sigue demostrando que esta ficción no solo entretiene, sino que atrapa con un magnetismo difícil de igualar. Con intrigas familiares, secretos inconfesables y personajes que se debaten entre la lealtad y la supervivencia, la serie se mantiene como una cita imprescindible cada tarde, de lunes a viernes, en La 1 de Televisión Española.