Después del trágico atentado contra Orhan, la mansión Korhan se sumerge en una pesadumbre insoportable. Aunque el cuerpo aún no ha sido hallado, las pruebas apuntan a su muerte, confirmada por expertos forenses. El luto paraliza a cada miembro de la familia, cada uno encerrado en su propio dolor. Gulbun, devastada, revive la ausencia de su esposo a diario, deteniéndose frente a su habitación con lágrimas en los ojos. La culpa consume su interior, y culpa a Halis Korhan (Alice) por no proteger a Orhan, su hijo.
Mientras tanto, Seyran atraviesa su propio calvario, aislada junto a Suna. Al investigar una serie de mensajes ocultos en su teléfono, Suna descubre que Seyran ha estado en contacto con Tarık bajo el seudónimo “Iss”, y que está considerando viajar a Londres por un tratamiento médico que podría salvarle la vida. Esta revelación despierta una chispa de esperanza, pero también un cúmulo de decisiones difíciles.
A pesar de la captura de Semih, la desaparición de Macide mantiene la tensión en aumento. Ferit, desgarrado por la pérdida de su padre y la frialdad emocional de su madre, lucha por mantener la calma. Gulgun, en silencio desde el asesinato de Orhan, no logra perdonarse por haberlo dejado salir esa noche. Ferit, incapaz de consolarla, acumula una furia que pronto desatará.
Ferit confronta a Halis Korhan, su abuelo, de forma directa y explosiva. Le reprocha no haber hecho justicia por su propio hijo. Acusándolo de debilidad, Ferit lanza una declaración contundente: si Halis no actúa, él mismo se encargará de tomar las riendas. Este enfrentamiento marca un quiebre irreversible en la dinámica familiar: Ferit ya no reconoce su autoridad.
En paralelo, Suna le propone a Seyran mudarse con ella y Kaya a Londres, para no dejarla sola durante el tratamiento. Pero Seyran duda. Irse significaría romper con todo lo que conoce, especialmente con Ferit. Mientras intenta decidir, Ferit aparece en su habitación, roto emocionalmente, recordando su última conversación con su padre. Es en brazos de Seyran donde encuentra algo de consuelo.
La noche trae cambios importantes: Halis Korhan le cede la dirección de la empresa a Ifakat, un cargo que durante años deseó, pero que ahora asume con dudas y un profundo sentido de responsabilidad. En ese mismo ambiente sombrío, Gulbun confronta con furia a Attik, culpándolo por todo el sufrimiento de la familia, incluyendo la muerte de Orhan.
Ferit y Seyran, agotados emocionalmente, se quedan dormidos juntos, buscando alivio mutuo. Pero Ferit descubre accidentalmente los planes de Londres y se derrumba emocionalmente. Su dolor se mezcla con traición, y se aleja sin decir palabra.
Suna revela a Kaya el verdadero motivo de la mudanza: la grave enfermedad de Seyran. Kaya queda mudo ante la noticia, procesando la gravedad del asunto. Ferit, por su parte, se refugia en Abidin y le confiesa su decisión de tomar las riendas del legado familiar, pero a su manera.
La tensión comienza a disiparse cuando Cerrin, finalmente consciente, decide no presentar cargos contra Esme. Ferit, junto a Abidin, la visita para agradecerle. Sin embargo, al ver a Kazım en la casa de Cerrin, Ferit revive su dolor. La desconfianza renace con fuerza. Kaya, en tanto, se encuentra en secreto con Tarık, buscando detalles del tratamiento de Seyran, pero recibe amenazas veladas que sugieren que ella podría estar en peligro.
Seyran, en el hospital, presencia el desgarrador testimonio de un hombre sobre la enfermedad de su esposa. No le teme tanto a la muerte como al dolor que su ausencia causaría en Ferit. Mientras tanto, Ferit se reúne con Pelin en una charla nostálgica, ambos aceptando que su historia ha quedado atrás.
Un giro brutal sacude la historia cuando Esme se cruza con Kazım en la casa de Cerrin. Harta de guardar silencio, enfrenta su pasado y le reprocha a Kazım todas las heridas abiertas. Es la primera vez que alza la voz con tanta fuerza. Tras ello, es abordada por Tallar, cuya máscara por fin cae. Le revela que toda la cadena de tragedias ha sido parte de un plan mucho más siniestro.
Al mismo tiempo, una nueva figura irrumpe en el círculo de poder: la hija de Ficrille, desterrada hace años, vuelve a la mansión con documentos que podrían destruir a Ifakat. Su objetivo, sin embargo, no es venganza pura, sino compartir el poder. Ifakat, acorralada, acepta esta nueva dinámica con rencor contenido.
Ferit se encuentra con el conde Cilla, quien lo instruye en el peso de liderar con conciencia y humanidad. El conde le confiesa que en el pasado eligió la compasión y perdió a su hijo. Esta lección obliga a Ferit a reconsiderar si buscar venganza por la muerte de Orhan es el camino correcto o si hay otro modo de hacer justicia.
Al final del episodio, la tensión se dispara: Seyran recibe una llamada de Tarık, quien muestra a Kaya retenido y le advierte que, si no vuela a Londres, él y Ferit pagarán las consecuencias. Esta amenaza cambia todo. Por otro lado, Esme, dentro del coche de Tallar, descubre finalmente la magnitud del engaño y el peligro al que se enfrenta.
En las últimas escenas, un nuevo secreto sale a la luz. Pelin confiesa que también conoce la enfermedad de Seyran. La verdad, antes compartida solo por unos pocos, comienza a extenderse, marcando el inicio de una nueva etapa.
Una Nueva Vida 72 cierra con una mezcla de traiciones, venganzas, revelaciones impactantes y un nuevo Ferit decidido a tomar el control. Lo que comenzó como un duelo personal se transforma en una lucha de poder familiar sin retorno. El episodio nos deja con una certeza: el juego de poder apenas comienza.